Cuenta atrás combina un atraco bancario con una operación militar para desactivar una bomba en el centro de Londres, construyendo un drama criminal que mantiene al espectador atento durante sus 90 minutos. Aaron Taylor-Johnson interpreta a un técnico militar encargado de desactivar el artefacto explosivo, mientras que Theo James y Sam Worthington encarnan a delincuentes que aprovechan la situación para llevar a cabo un robo.

La película está dirigida por David Mackenzie, conocido por trabajos como Hell or High Water, y si bien no aspira a ser una obra maestra, sí logra ofrecer un entretenimiento sólido y accesible. Tras una introducción aparentemente sencilla, la trama evoluciona con cambios inesperados en los personajes y decisiones cuestionables, especialmente del técnico de desactivación, que generan tensión y desconfianza dentro del grupo.

El conflicto entre los distintos bandos — el ejército, los criminales y la policía representada por Gugu Mbatha-Raw — se entrelaza progresivamente, dando forma a un guion que, aunque previsible en algunos giros, entrega cierta complejidad en su desarrollo. La construcción del suspense y la interacción de personajes permiten que el público se mantenga enganchado sin requerir demasiado esfuerzo intelectual.

Cuenta atrás se presenta como un producto “de serie B”, con un aire a thriller convencional que no explota del todo el potencial de sus protagonistas ni del director. Sin embargo, la película cumple su función como entretenimiento ligero para una tarde o noche casual, destacando por su ritmo ágil y una ejecución suficientemente competente.

En definitiva, Cuenta atrás es una propuesta segura dentro del género de acción y crimen, que aunque no sorprende ni innova, ofrece un visionado agradable y manejable, ideal para quienes buscan suspenso sin complicaciones ni altos niveles de dramatismo.