El formato vertical se ha instalado como una vía legítima para el desarrollo de talento en Hollywood. Lejos de desaparecer con el cierre de Quibi, la plataforma que buscaba ordenar contenido para móviles, este modelo encontró nuevos impulsores en creadores que dominan redes sociales como TikTok e Instagram. Artistas como Brian Jordan Alvarez, Issa Rae y Curry Barker han aprovechado el alcance masivo de estas plataformas para transformar historias breves en proyectos cinematográficos.

Películas como Obsession, dirigida por Barker, y Backrooms, debut en la dirección de Kane Parsons, representan esta transición. Ambas obras demostraron que la narrativa desde el video vertical puede traspasar el ámbito digital y convertirse en propuestas sólidas para la industria tradicional. Así, social media se convierte en una incubadora para futuros guionistas, directores y actores que internet había identificado primero.

El auge del video vertical no obedece solo a modas pasajeras sino a factores prácticos como la ergonomía del teléfono móvil. Según Hernan Lopez, fundador de Owl and Co. y Wondery, el vertical «es la forma natural de sostener un teléfono», y los espectadores prefieren contenidos diseñados para verse sin necesidad de girar el dispositivo. Mientras plataformas de streaming convencionales ganan suscriptores, pierden tiempo de visualización en móviles, algo que el video vertical ha sabido aprovechar a su favor.

Este tipo de contenido ha evolucionado más allá de videos virales y retos virales para convertirse en producciones serializadas, comedias y microdramas que representan un mercado millonario, especialmente visible en mercados como el chino. La profesionalización del video vertical está generando un ecosistema donde la innovación audiovisual se mezcla con estrategias comerciales que buscan atraer audiencias móviles sobre todo a través de algoritmos que favorecen la inmediatez y el engagement instantáneo.

La historia reciente muestra que la caída de Quibi no fue un fracaso del formato sino un cambio en quién y cómo se produce contenido vertical. Ahora, las plataformas de redes sociales y sus millones de usuarios funcionan como cantera para Hollywood, que recupera esta narrativa adaptada al consumo ágil y móvil. La convergencia de estas dos industrias plantea un futuro en el que la pantalla pequeña podría determinar las nuevas formas y figuras del cine.