El Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger (FCAT) dedicó una jornada especial a analizar la relación entre la escasez de recursos y la libertad creativa en las cinematografías africanas e insulares. Durante el encuentro celebrado en la playa de Los Lances, realizadores y actores coincidieron en que trabajar con presupuestos reducidos fomenta una mayor independencia artística y procesos creativos más auténticos.
El cineasta sudafricano Devon Delmar defendió la idea de que disponer de menos fondos obliga a desarrollar proyectos más íntimos y originales, evitando influencias externas que podrían limitar la visión de las historias. En esa línea, la actriz keniana Shandra Apondi señaló que un presupuesto reducido impide que agentes externos condicionen las narrativas africanas, cuestionando además la visión eurocéntrica prevalente en muchas producciones financiadas desde Europa.
Por otro lado, el director keniano-suizo Damien Hausery compartió su experiencia en la producción de una película de ciencia ficción con medios mínimos, basada en la colaboración y en soluciones ingeniosas para superar las limitaciones técnicas. Explicó que aunque exploró el uso de inteligencia artificial para visualizar ideas, finalmente optó por métodos más artesanales. Su conclusión fue clara: "Rodar sin presupuesto es adaptarte a lo que tienes".
El debate también abordó la dimensión social y política del cine independiente africano. La actriz angoleña Yohana Selei expuso el trasfondo de “Las aventuras de Angosat”, una sátira musical que critica la promesa incumplida del gobierno angoleño respecto al lanzamiento de un satélite, mientras la población vive en condiciones de pobreza. La actriz destacó cómo, pese a las dificultades, las comunidades intentan mantener la esperanza y la felicidad.
Además, el festival incluyó un espacio dedicado al afro-indigenismo y al arte decolonial con la presencia del cineasta y artista visual puertorriqueño José Arturo Ballester. Su cortometraje “Siempre el mar” dio pie a un diálogo con estudiantes de la Universidad de Cádiz sobre las migraciones marítimas y la diáspora africana en el Caribe. Ballester destacó el drama humano que rodea el Canal de la Mona, una ruta peligrosa donde cada año mueren cientos de migrantes en su intento de alcanzar Puerto Rico desde República Dominicana.
