‘Que vienen los perros’ llega al Festival de Cine de Alicante con una propuesta audaz que mezcla géneros sin ataduras, construyendo un wéstern contemporáneo e incómodo que busca romper con las representaciones convencionales sobre la feminidad y la maternidad. La protagonista, Lara, interpretada por Olivia Baglivi, es una prostituta de lujo cuya existencia cambia tras un evento inesperado durante su trabajo, lo que la impulsa a revisitar su pasado y imaginar un futuro diferente.
La película es fruto del trabajo independiente y sin ayudas públicas, un aspecto que el equipo valora como una ventaja para conservar la integridad artística de la obra. Los codirectores Iván Sánchez y David Tembleque explican que esta libertad les permitió plasmar la historia de forma auténtica, sin presiones externas ni concesiones creativas. Además, el proyecto se sostuvo con la inversión de un grupo de productores comprometidos y el propio esfuerzo económico del equipo.
‘Que vienen los perros’ destaca por su atmósfera única y un guion colaborativo que involucró a todo el equipo, haciendo que cada integrante sienta la película como suya. La película incorpora una narrativa en la que los personajes, especialmente los femeninos, son complejos y transgresores. Lara representa un arquetipo de mujer fuerte y con múltiples facetas, que desafía los estereotipos tradicionales ligados a la figura femenina en el wéstern y en el cine en general.
En paralelo, la historia de Catalina Sopelana añade una mirada sobre la transformación causada por la llegada de Lara a su pueblo, revelando cómo las nuevas relaciones impactan en la identidad y las formas de amar. Esta dinámica amplía el alcance del filme al explorar diferentes concepciones de la maternidad y la feminidad, desafiando modelos históricos y creando un relato que cuestiona las normas sociales.
Los codirectores resaltan que, pese a las dificultades que conlleva producir cine independiente sin subvenciones, la pasión y la convicción del equipo mantuvieron vivo el proyecto para que llegue a plataformas como el Festival de Cine de Alicante. El resultado es una obra que combina elementos de diversos géneros y se mueve sin restricciones, abrazando una “locura” creativa que reafirma el valor de hacer cine propio y sin concesiones.
