En el cine, rara vez se visibiliza con profundidad el día a día de las enfermeras, a pesar de ser un pilar fundamental en la atención hospitalaria. La producción suiza “Turno de guardia” aborda con crudeza esta realidad, siguiendo a Floria, una enfermera que enfrenta un turno nocturno en una planta quirúrgica caracterizado por la saturación del sistema, la escasez de recursos y decisiones urgentes que exigen un desgaste físico y emocional constante.
La película, cuyo título original es Heldin (“heroína” en alemán), no se limita a mostrar la dinámica hospitalaria sino que centra la atención en el cuidado sometido a condiciones cada vez más difíciles, donde la pregunta no es sobre la competencia técnica, sino sobre los límites de la resistencia humana frente a un sistema que carga responsabilidades institucionales sobre los profesionales.
Este filme se incorpora al proyecto educativo Cine y Pediatría, iniciado en 2010, que utiliza películas para enriquecer la comprensión sobre la infancia, la adolescencia y diversos aspectos sanitarios. Dentro de este marco, “Turno de guardia” destaca por ofrecer una perspectiva necesaria sobre la profesión de enfermería, complementando otras obras destacadas que han retratado la labor médica, residentes o matronas, como “Hipócrates”, “Matronas” o “El milagro de Carintia”.
La narrativa de “Turno de guardia” se basa en el libro autobiográfico de la enfermera Madeline, lo que aporta un carácter realista y testimonial a la historia, alejándose de ficciones idealizadas para representar las complejidades y tensiones diarias en el cuidado hospitalario. La película denuncia la precariedad laboral y la presión institucional que, en última instancia, impactan en la calidad del servicio y en el bienestar de quienes lo brindan.
