Ganar un León en el Festival de Cannes Lions no es solo cuestión de creatividad; es un proceso de resistencia y lucha constante. Bethany Omeri, quien forma parte del jurado de estrategia creativa representando a Nueva Zelanda, relató cómo las ideas premiadas deben ser prácticamente «a prueba de balas» para superar las rigurosas deliberaciones.

Durante las intensas jornadas de evaluación, el equipo del jurado examina cada propuesta con minuciosidad extrema. Omeri explicó que las ideas seleccionadas han atravesado múltiples rechazos y revisiones, enfrentándose a fuertes cuestionamientos antes de lograr sobrevivir hasta la etapa final. La presión es tal que muchos miembros del jurado llegan al agotamiento físico y mental, reflejando la exigencia que conlleva el premio.

El jurado Presidente, Sarah Lemairé, contó que su propia campaña ganadora del Grand Prix en ediciones anteriores tuvo que ser reinventada diversas veces, muriendo y renaciendo hasta consolidarse. Este relato ilustra la resiliencia necesaria tanto de quienes defienden las campañas como de las ideas mismas para resistir en el proceso. Así, la clave no solo es tener una propuesta innovadora, sino también contar con la perseverancia para enfrentar y superar adversidades durante la competencia.

En sus reflexiones finales, Omeri sostiene que para lograr un León hay que tener “ese perro en uno mismo”, una expresión que resalta la determinación y tenacidad indispensables para mantener viva una idea y defenderla ante el escrutinio más riguroso. Esta experiencia le deja una valiosa enseñanza que aplicará en sus futuros trabajos creativos, aunque por el momento reconoce la necesidad de un descanso tras la intensa segunda jornada del jurado.