“Backrooms” llegó a las salas con una preventa que superó las ocho mil entradas, una cifra reveladora para un filme originado en un fenómeno digital. Este éxito muestra una tendencia creciente: las historias creadas en internet y que antes solo circulaban en foros o videos web ahora irrumpen en la industria del cine y logran captar a un público diverso.

La película se basa en un creepypasta que originalmente apareció en comunidades online, y su adaptación cinematográfica fue impulsada por la productora A24 tras contactar al joven creador Kane Parsons. Esta transición de relato de internet a producción formal es un ejemplo de cómo la industria busca nuevas vías para atraer espectadores, especialmente en un contexto donde el consumo audiovisual ha cambiado radicalmente con la expansión del streaming y la disminución de la asistencia a salas.

El director peruano Alberto Castro explicó que el público adulto es, hoy en día, el que más frecuenta el cine, mientras que las nuevas generaciones prefieren plataformas digitales. Esto llevó a que la industria apostara mayormente por películas basadas en Propiedades Intelectuales (IPs) ya consolidadas, pues contar con una base de fanáticos antes del estreno aumenta las chances de éxito comercial. Producciones como “Barbie” y las múltiples derivadas de “Star Wars” ejemplifican esta tendencia.

Ante la dificultad para encontrar películas originales en la cartelera, el espacio digital cobra una importancia clave para descubrir historias que puedan conectar con quienes no asisten regularmente a las salas. “Backrooms” surge precisamente de ese universo, mostrando el potencial de las narrativas creadas en internet para transformarse en productos audiovisuales legítimos y comercialmente viables.

Este fenómeno abre nuevas oportunidades para creadores jóvenes y no convencionales, que pueden ver sus ideas en la gran pantalla sin pasar primero por los canales tradicionales. Así, la industria cinematográfica amplía su panorama y desafía las formas clásicas de producción y distribución.