Tom Hanks reconoció que la emblemática interpretación de Robin Williams como el Genio en Aladdin fue decisiva para cambiar el panorama de las películas animadas, sentando las bases del éxito de Pixar y películas como Toy Story. Según Hanks, ese papel fue el primero en demostrar el poder de contar con estrellas consagradas para voces principales, algo poco común en aquel entonces.
Antes de Aladdin, las películas de animación generalmente no apostaban por figuras reconocidas de Hollywood para sus dobles de voz, lo que limitaba su atractivo a los niños. La energía y carisma que Williams imprimió al Genio hizo que adultos se sintieran atraídos también, impulsando a Disney a utilizar este enfoque de casting para atraer a públicos más amplios. Tres años después, Pixar aplicó esta estrategia al contratar a Tom Hanks y Tim Allen para prestar voz a Woody y Buzz Lightyear en Toy Story, consolidando así un cambio en la industria.
Esta apuesta por la participación de actores famosos en roles de animación influyó en otros éxitos de la década siguiente, como Shrek, que también contó con grandes estrellas en sus voces. Hanks considera que la decisión empresarial de Disney tras Aladdin abrió el camino para que la animación se percibiera como un género atractivo tanto para niños como para adultos, incrementando su alcance y popularidad en el mundo del cine.
