Toy Story 5 alcanzó cifras récord en su estreno con una recaudación doméstica de 160 millones de dólares, posicionándose como la apertura más grande del año hasta el momento y la mejor en la historia de la saga. Este lanzamiento no solo superó a Toy Story 4, sino que también se ubicó como la tercera mejor apertura de junio en Estados Unidos, solo detrás de Jurassic World y Incredibles 2.
El éxito del filme se apoyó en una estrategia publicitaria multiplataforma sin precedentes para la franquicia. Disney y Pixar invirtieron considerablemente en una campaña global valorada en alrededor de 200 millones de dólares en medios promocionales, incluyendo acuerdos con marcas icónicas y actividades que fueron mucho más allá de los trailers tradicionales.
El público respondió con entusiasmo desde temprano, favoreciendo especialmente a grandes ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Dallas/Fort Worth, Houston y Chicago, donde la demanda fue notablemente alta. Un detalle relevante es que el 64% de los asistentes vieron la película antes de las 5 p. m., evidenciando un interés sostenido durante el día.
Además, la inclusión de Taylor Swift en la campaña amplió el alcance más allá del público familiar clásico. Su canción vinculada a la película debutó en el primer puesto del Hot 100 antes del estreno, generando un fuerte impacto en redes sociales, especialmente entre mujeres menores de 25 años, quienes representaron más de una cuarta parte de la audiencia nacional.
Una de las claves del éxito fue la diversificación de alianzas de marca. Por ejemplo, Kellogg’s lanzó juguetes de los personajes en cajas de cereales, mientras que Papa John’s revitalizó la experiencia de “noche de película” con promociones vinculadas al filme. Porsche presentó tres modelos exclusivos del 911 personalizados con temáticas de Woody, Buzz Lightyear y Jessie, con un componente solidario que apoyó a organizaciones como Big Brothers Big Sisters of America y la Cruz Roja Americana.
Estas colaboraciones evidencian cómo Disney y Pixar apostaron a un enfoque integral que abarcó productos físicos, música, redes sociales y eventos exclusivos, creando una atmósfera cultural que impulsó la taquilla global hasta alcanzar 312 millones de dólares, entre ingresos domésticos y internacionales.
