Studio Ghibli surgió en 1985 como resultado de la visión creativa de Hayao Miyazaki y sus colegas Isao Takahata, Toshio Suzuki y Yasuyoshi Tokuma. Su propósito inicial fue ofrecer al público japonés y mundial historias que combinan elementos fantásticos con una profunda conexión con la realidad y la naturaleza, al tiempo que promueven valores ambientales y sociales.

El trasfondo histórico y cultural que influyó en Miyazaki, nacido durante la Segunda Guerra Mundial, se refleja en las temáticas recurrentes de las producciones del estudio. Estas películas no solo narran cuentos, sino que también sirven como un medio para que Japón se comprenda a sí mismo y comparta su esencia con el mundo exterior.

A lo largo de las décadas, Studio Ghibli ha elaborado una amplia filmografía que incluye largometrajes, cortometrajes, videojuegos y anuncios publicitarios. Su catálogo está considerado entre los más destacados del anime, y está acompañado de obras de miembros principales fuera del estudio, como el OVA "El castillo de Cagliostro" de Miyazaki o las series animadas que reflejan el espíritu Ghibli.

El estudio se ha mantenido fiel a su enfoque en la naturaleza, la magia y personajes inolvidables, aunque la incursión en la animación 3D con la película "Earwig y la bruja" (2021), dirigida por Goro Miyazaki, recibió críticas por no alcanzar la calidad habitual ni el impacto emocional esperado. Esta obra resultó una excepción dentro de la filmografía, destacando las dificultades de mantener el sello Ghibli en formatos tecnológicos distintos a la animación tradicional.

Antes de la fundación de Ghibli, parte del equipo participó en proyectos para Topcraft, un antecedente donde se trabajó en adaptaciones poco convencionales, incluyendo intentos de trasladar la obra de J. R. R. Tolkien al anime, a pesar de que Miyazaki no era un admirador declarado de esos textos.

El legado de Studio Ghibli continúa vigente, con nuevos directores interesados en preservar el espíritu del estudio, explorando historias que combinan lo mágico con un Japón lleno de paisajes naturales, tecnología y personajes entrañables, lo que confirma la vigencia y relevancia de su propuesta artística y cultural.