El estudio Science Saru desarrolló el nuevo anime de Ghost in the Shell sin recurrir a inteligencia artificial generativa en ningún momento del proceso creativo, según reveló su director Toma Kimura durante un panel en el Festival Internacional de Animación de Annecy. Esta postura fue recibida con entusiasmo por el público, en medio de un debate que atraviesa la industria de la animación sobre la incidencia de la tecnología en la creación artística.

Kimura explicó que la decisión de no utilizar herramientas de IA no fue tomada como reacción a su reciente popularidad, sino que formaba parte desde antes del desarrollo del proyecto. Para ilustrar el cuidado y la creatividad artesanal en la producción, mencionó que las placas de calle que aparecen en la serie fueron diseñadas con una escritura que imita trazos de kanji, aunque sin significado real, reiterando así la intención de priorizar la técnica manual.

Esta filosofía de producción busca destacar el “toque humano” en cada dibujo, alineándose con la esencia de la serie, que reflexiona sobre la humanidad y la tecnología. De acuerdo con Kohei Sakita, productor del anime, la autenticidad y el valor expresivo provienen justamente de la sensación de que cada imagen fue realizada por una persona, no por algoritmos o generación automatizada.

Este enfoque cobra especial relevancia en un momento en que numerosas producciones experimentan con inteligencia artificial para acelerar o modificar procesos creativos, lo que genera posturas encontradas dentro de la comunidad de animadores y espectadores sobre la preservación del arte tradicional frente a las innovaciones tecnológicas.