El documental Aquella primavera, dirigido por Mayra Poueriet, emerge como una pieza clave para entender el rol poco reconocido de las mujeres en la Revolución Constitucionalista dominicana de 1965. La obra se presentó con gran éxito en el VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD, donde logró llenar completamente la sala y conmover a un público que respondió con aplausos y solidaridad.
La directora no solo se limita a narrar los hechos desde la distancia, sino que decide aparecer en pantalla para dialogar con sus entrevistadas, un recurso poco habitual que aporta frescura y autenticidad al relato. Partiendo de la experiencia de su tía, participante activa en aquel movimiento desde los barrios, Poueriet documenta la memoria viva de estas mujeres frente al olvido y la invisibilización de los libros de historia oficiales. Tras una década de investigación y trabajo, la directora logra conformar un archivo vivo que reivindica la voz femenina olvidada.
A diferencia de otros documentales que han abordado la Revolución de Abril, este filme se centra en la perspectiva feminista, llenando un vacío en la historiografía audiovisual local. Aunque en algunos aspectos técnicos Aquella primavera podría haberse beneficiado de mayor depuración, su mayor valor reside en el aporte humano y documental que representa para la memoria colectiva. Solo unos pocos textos y documentales anteriores habían explorado con profundidad la contribución de las mujeres al conflicto, lo que hace mucho más necesaria esta obra.
En el cine dominicano, la Revolución Constitucionalista ha sido abordada principalmente en trabajos como La trinchera del honor (1988) de René Fortunato, reconocida como una de las obras más importantes sobre el tema, o Guerra Constitucionalista de Abril del 65: Memorias (2006) de Rafael Pérez Modesto. Sin embargo, ninguno de estos recoge el testimonio femenino con el compromiso y la sensibilidad que propone Poueriet.
Este documental no solo revive un capítulo fundamental de la historia nacional desde una óptica inédita, sino que invita a reconocer el papel de las mujeres como protagonistas de la lucha y la transformación social, a menudo silenciadas por las narrativas oficiales. Aquella primavera se convierte así en un reparador de memorias y un llamado a la visibilización de historias que deben formar parte del patrimonio cultural y educativo del país.
