La aldea de O Porriño se transformó en un referente cinematográfico con la apertura de la XXIII edición del Festival de Cans. La jornada inicial estuvo marcada por la presentación de "8", la nueva película del reconocido director Julio Medem, y un homenaje al actor gallego Celso Bugallo, figura fundamental del cine y teatro regional y nacional.

El festival comenzó con la inauguración de la tradicional Rúa Efémera «Celso Bugallo», ubicada en el camiño do Jalpón de Aurora, un espacio simbólico para recordar la trayectoria del actor fallecido recientemente. Bugallo destacó no solo por su extensa labor en cine, teatro y televisión, sino también por su apoyo constante a cineastas emergentes, haciéndose un referente para nuevas generaciones y espacios creativos menos comerciales.

Las actividades se extendieron con una retrospectiva de cortometrajes en el Baixo de Carlos, en la que participaron realizadores como Álvaro Gago, quien presentó "Curricán", su obra de debut protagonizada por Bugallo. Además, otros cineastas contribuyeron con videos que compartían anécdotas y experiencias con el intérprete. La selección incluyó títulos como "Calquera infinito posible" de Roi Fernandes, ganador en ediciones previas del mismo festival, y "El bosque del consuelo" de Ethel Jagolkowski, exhibida por primera vez en Galicia.

El evento también destacó por poner en valor los llamados «oficios invisibles» del sector audiovisual, resaltando la importancia del trabajo detrás de cámara en la producción cinematográfica. Antes del inicio oficial, una exposición fotográfica realizada por Víctor Coyote y un concierto de Julián Maeso congregaron a un público numeroso en el Círculo Recreativo Cultural do Porriño, confirmando el interés generado por esta edición.

Otra novedad del festival fue el Foco Internacional dedicado al cineasta portugués Paulo Carneiro, que presentó una serie de actividades paralelas previas, anticipando el ambiente y la diversidad cultural que define esta cita anual. Además, las escuelas participaron masivamente, con cientos de estudiantes asistiendo a las proyecciones y actividades pedagógicas, consolidando así el papel del Festival de Cans como un espacio para la cultura audiovisual accesible y comunitaria.