El Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger (FCAT) retomó el Cinema Rif, sede de la Cinémathèque de Tánger, para celebrar la gala inaugural de su 23ª edición con el respaldo de la Embajada de España en Rabat y el Instituto Cervantes de Tánger. Este espacio histórico marroquí, apoyado también por la naviera AML y el Hotel El Minzah, cobró protagonismo al recibir la ceremonia de apertura del evento.

En esta edición, la actriz, productora y periodista Cayetana Guillén Cuervo fue nombrada nueva embajadora del FCAT, sumándose a Rossy de Palma en la promoción del cine africano, un papel que impulsa la difusión cultural y artística entre Europa y África.

El filme que inauguró el festival fue Memory of Princess Mumbi, dirigido por el joven realizador keniano-suizo Damien Hauser. Este largometraje reivindica lo que se denomina el “nuevo misticismo africano” y contó con la presencia del director y la actriz protagonista, Shandra Apondi. Simultáneamente, la película se proyectó en Tarifa, destacándose como un falso documental de ciencia ficción que obtuvo premios en el FCAT LAB y que ya fue estrenado en Venecia y España, en la SEMINCI de Valladolid.

En Tarifa, además de la proyección de apertura, se ofreció un preestreno especial con la presentación del documental El sueño de Íñigo, un guion imaginado, que investiga la muerte del rescatador de Salvamento Marítimo Íñigo Vallejo García en un accidente aéreo. Dirigido por su madre, Nieves García Benito, la exhibición emocionó a la comunidad local, debido a la estrecha vinculación de Íñigo con la ciudad. Esta sesión fue presentada por la periodista Valeria Reyes.

La programación del FCAT incluye también a más de treinta invitados internacionales, entre directores y directoras de las películas en competición. Destacan figuras como Karima Saïdi (Marruecos) con Ceux qui veillent, Suzannah Mirghani (Sudán) con Cotton Queen, Namir Abdel Messeeh (Egipto) con La vie après Siham y Erige Sehiri (Francia-Túnez), galardonada con el premio ‘Miradas Africanas’ y participante con Promis Le Ciel.

Esta diversidad de voces refleja el creciente interés por el sur global en el ámbito cinematográfico, un fenómeno que el festival ha puesto en el centro de su reflexión y proyección cultural. Por otro lado, el FCAT invita a apoyar su labor a través del programa de donantes, que este año ofrece regalos como clases de kitesurf o windfoil con equipo incluido, promoviendo la conexión entre cultura, deporte y comunidad.