Harold Russell, veterano de la Segunda Guerra Mundial, protagonizó un papel inolvidable en la película The Best Years of Our Lives (1946), que retrata las secuelas de la guerra en quienes volvieron al hogar. Russell perdió ambas manos durante su servicio militar y, pese a no tener experiencia actoral, fue seleccionado para interpretar a Homer, un ex soldado que enfrenta los desafíos de su discapacidad.

Su actuación fue tan conmovedora que la Academia de Hollywood le otorgó dos premios distintos por la misma interpretación: un Óscar honorífico por su contribución a los veteranos discapacitados y el Óscar a Mejor Actor de Reparto, convirtiéndose en la única persona en la historia de los Óscares en recibir dos estatuillas por un solo papel.

En la película, Homer lucha con la pérdida de independencia y las barreras sociales derivadas de sus prótesis mecánicas. Esta representación ofrece una vista profunda a las emociones y dificultades que enfrentan muchas personas con discapacidad, desde la frustración personal hasta la incomodidad social que provoca en su entorno.

El trabajo de Russell surgió de un documental militar llamado Diary of a Sergeant, que mostraba su rehabilitación tras el accidente. William Wyler, director de la película, quedó impresionado por la fuerza y autenticidad que transmitía y decidió incluirlo en el filme, aportando una dimensión realista y sensible a la historia de los soldados que regresan de la guerra con heridas invisibles y visibles.

Además de mostrar la lucha con sus nuevas condiciones físicas, el personaje de Homer revela las dificultades emocionales que acompañan la reinserción a la vida civil y el impacto que tiene la discapacidad en las relaciones personales y la autoimagen.