El cine no es un espacio neutral: está marcado por quién dirige, quién sostiene la cámara y desde qué mirada se cuentan las historias. Esta reflexión guía el Festival GENERAMMA, que celebra su sexta edición y se mantiene como un referente en la visibilización del cine realizado por mujeres.

La inauguración de esta edición presenta Yo no moriré de amor, una película que expone el cuidado silencioso y político sobre las personas enfermas, una tarea tradicionalmente femenina. La cinta, ganadora de la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga, sitúa al público frente a la corporalidad y la resistencia que marcan la experiencia femenina cotidiana.

GENERAMMA organiza su programación en tres ejes que exploran diferentes dimensiones de la mirada femenina: el cuerpo, el territorio y el futuro. Cada uno construye un recorrido temático que invita a cuestionar el relato tradicional en el cine. En la primera sección se muestran también otras obras como Yo te creo, que aborda la confianza y el consentimiento, e Iván y Hadoum, donde el deseo personal y la superación laboral confluyen en un espacio de trabajo.

El festival también rescata historias de lucha social y memoria histórica, como sucede con Pioneras. Solo querían jugar, que narra la resistencia de mujeres jóvenes durante el franquismo en su lucha por el derecho a jugar al fútbol. Esta mirada pone en evidencia cómo la identidad y el contexto político influyen en la construcción de las narrativas femeninas.

Bajo la dirección de Cristina Consuegra, quien sucedió a Oliva Acosta sin perder la esencia del proyecto, GENERAMMA continúa fortaleciendo su compromiso con la diversidad y la pluralidad, mostrando cómo cambia el cine cuando cambian las voces que lo dirigen.