Durante la era del cine mudo, la presencia de música en las proyecciones no solo era habitual, sino casi imprescindibles para lograr una experiencia más atractiva y envolvente para el público. Sin embargo, la forma en que se incorporaba esta música varió según el contexto y la época, desde interpretaciones improvisadas hasta composiciones específicas para las películas.
Desde las primeras exhibiciones públicas de los hermanos Lumière y los hermanos Skladanowsky, no existen registros claros sobre la inclusión explícita de música, aunque se presume que, dado el carácter festivo y de espectáculo de esas presentaciones, era común la presencia de músicos que ambientaban la sala. Además, muchos de estos primeros espacios combinaban otras formas de entretenimiento musical, por lo que la música se integraba de manera natural.
En los cines más modestos o de menor escala, la innovación técnica permitió la introducción de gramófonos para acompañar las imágenes, con encargados que actuaban como improvisados DJs. Una figura notable fue Rosa Rio, quien inició su carrera en la década de 1920 tocando el piano durante las proyecciones, adaptando su interpretación a la trama y ritmo de la película.
Las razones para incluir música en las películas mudas eran múltiples, además de las evidentes. En primer lugar, los instrumentos musicales ayudaban a ocultar el ruido constante de los proyectores y las distracciones de los espectadores, pues la norma de silencio dentro de las salas cinematográficas se estableció mucho tiempo después. Por otro lado, la música mitigaba la extrañeza causada por la ausencia de sonidos provenientes de las imágenes, que al carecer de diálogo o efectos provocaban una sensación casi fantasmal.
Finalmente, no debe subestimarse el origen del cine como un entretenimiento dentro del ambiente de feria y vodevil, donde la música en vivo era parte esencial de la experiencia artística. De esta manera, el público ya estaba habituado a un espectáculo musical, facilitando que las melodías acompañaran también a las películas. Estos elementos sentaron las bases para una práctica que con el tiempo evolucionó hacia bandas sonoras compuestas expresamente para el cine.
