Guillermo del Toro ha dejado claro que no siente interés por trabajar en el cine de superhéroes clásico, especialmente aquellos protagonizados por personajes caucásicos con capa y traje ajustado. Durante una masterclass en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el cineasta explicó que ha recibido propuestas para dirigir grandes producciones de Marvel o DC, pero nunca las ha aceptado porque no conecta con ese universo.

El autor de filmes como Hellboy o la más reciente Frankenstein prefiere centrarse en personajes que él considera más complejos y oscuros, lo que define como monstruos, ejemplos que van desde Hulk hasta creaciones menos convencionales como el Demonio de Jack Kirby o Deadman. Para Del Toro, estos personajes tienen dimensiones más ricas que los superhéroes arquetípicos, cuyo día a día le resulta difícil de imaginar.

Durante la conferencia, el director mexicano cuestionó qué hacen esos héroes cuando no están enfrentando catástrofes. Esta reflexión generó risas y resaltó su preocupación por profundizar en historias menos evidentes, como la de los asistentes o personajes secundarios que acompañan a los grandes protagonistas históricos. Según dijo, lo que le apasiona es contar la vida de aquellos que parecen secundarios, como el hombre que plancha los pantalones de Napoleón o el técnico que arregla los cañones en una batalla.

Esta posición lo ha llevado a ser muy selectivo y terco en cuanto a sus proyectos. Aunque reconoce que podría dirigir películas de todos los géneros y con grandes presupuestos, opta por hacer solo lo que realmente desea y siente que debe contar, incluso si eso significa tener periodos largos sin filmar. En sus palabras, no sigue las demandas del mercado sino su propio instinto artístico.

Entre los rumores que rodearon su carrera, algunos señalaron la posibilidad de que dirigiera un filme de la Liga de la Justicia Oscura, una serie que combina elementos de horror y fantasía, más afines a su estilo. Sin embargo, estas ideas no se concretaron. La postura de Del Toro evidencia cómo un autor mantiene su voz personal frente a las tentaciones del cine comercial contemporáneo.