El director Hirokazu Koreeda llevó a Cannes su película ‘Sheep In The Box’, un drama que examina la compleja relación entre la inteligencia artificial y la memoria de los seres queridos fallecidos. La trama aborda el impacto emocional que provoca la creación de un androide idéntico a un niño muerto, explorando cómo sus padres enfrentan esta nueva realidad tecnológica y los dilemas éticos que acarrea.

Koreeda empezó a gestar esta historia tras encontrar artículos que hablaban de usos inquietantes de la IA generativa, como empresas que resucitan digitalmente a personas fallecidas o proyectos para revivir cantantes con nueva música. Ante estas prácticas, el director expresó su inquietud moral, especialmente sobre la propiedad y el respeto a quienes ya no están.

En ‘Sheep In The Box’, los personajes principales reciben como obsequio un androide que reproduce a su hijo Kakeru, fallecido siendo un niño pequeño. A partir de este punto, la película se adentra en la manera en que los padres reconstruyen sus sentimientos y aceptan esta “nueva” forma de hijo, siempre con el sello humanista y sereno que caracteriza a Koreeda en títulos como ‘Nadie sabe’ y ‘Nuestra hermana pequeña’.

El cineasta reconoce el deseo profundo que tienen los familiares de volver a encontrarse con sus seres queridos a través de estas tecnologías, aunque también advierte sobre las consecuencias de ello. Su interés en esta temática nace de años atrás y de su fascinación por historias clásicas de reanimación, como la de Frankenstein, que cuestionan los límites entre la vida y la muerte.

Aunque Koreeda no aborda el género de terror, ni zombis, mantiene un tono reflexivo y cercano en la película. Paralelamente, trabaja en un live action de Look Back, basado en un manga reconocido, y desarrolla otros proyectos con actores internacionales.

Este filme se suma a la trayectoria del director que ya había explorado la memoria y el más allá desde una óptica tecnológica con After Life y Air Doll. En ‘Sheep In The Box’, la inteligencia artificial es un sistema que reaviva pasados, pero también plantea preguntas profundas sobre el futuro de la humanidad y cómo reconciliarnos con la pérdida en la era digital.