Ambientada en 1986, en el barrio de Queens, Nueva York, ‘Paper Tiger’ sitúa su trama en un ambiente marcado por los códigos criminales que prevalecen sobre la ley formal. Los hermanos Gary e Irwin Pearl, interpretados por Adam Driver y Miles Teller, se ven envueltos en una peligrosa disputa con la mafia rusa tras intentar cerrar un acuerdo profesional que parecía inocuo. Irwin, como ingeniero, debía verificar el cumplimiento de ciertas normativas municipales, pero la situación se complica hasta convertirlos en objetivos de la mafia.

Gary, un exoficial de policía, utiliza su experiencia y contactos en el cuerpo para intentar proteger a su hermano, sin embargo, la tensión crece y las soluciones no son sencillas. La película ofrece así un relato íntimo enmarcado en un contexto de violencia y corrupción, donde las relaciones familiares y las convicciones éticas tienen un papel central.

A diferencia de otras propuestas en el Festival de Cannes, donde predominan temáticas con ambiciones universales o políticas, James Gray elige contar una historia más contenida, centrada en una pequeña peripecia vital. Cada plano, gesto y montaje refuerza la carga emocional sin buscar aleccionar al espectador ni crear una gran alegoría sobre la realidad estadounidense. La acción sucede en un Queens suburbial y añejo, contrastando con el Manhattan que ya vive el auge económico y cultural de la era Reagan, retratando así las diferentes realidades que conviven en Nueva York.