Jane Schoenbrun, cineasta que se ha consolidado como una voz única en el cine independiente estadounidense, presentó en Cannes su nuevo largometraje ‘Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma’. La película recupera el espíritu de la edad de oro de los videoclubes y los slashers de serie B para ofrecer un relato intenso y sofisticado sobre el deseo, la identidad y las tensiones del género.
El filme sigue a una directora que reúne a la actriz original de una película de terror de culto de los años 90 para rodar un remake. Esta dupla se sumerge en una experiencia psicosexual que mezcla humor, melancolía y una crítica social que toca temas como el sexismo y la transfobia presentes en el cine de género. Schoenbrun logra condensar en esta historia una reflexión sobre el poder de la ficción y su impacto en las emociones y la realidad.
Actúan Hannah Einbinder, reconocida por la serie ‘Hacks’, y Gillian Anderson, famosa por ‘Expediente X’. La directora reveló que la película comienza con una escena impactante destinada a captar la atención desde el primer momento, a modo de “géiser de sangre gigantesco”. Esta apertura refleja el compromiso de Schoenbrun con una estética que combina lo grotesco y lo simbólico.
El trabajo de Schoenbrun se inscribe en un universo cinematográfico marcado por atmósferas oníricas, influencias de David Lynch y una estética basada en la cultura audiovisual de décadas pasadas, con luces de neón y música shoegaze. Su obra habitual explora las relaciones entre lo digital, la identidad y la disforia corporal desde una perspectiva no binaria, que se mantiene presente en esta nueva producción.
‘Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma’ no sólo rinde homenaje a un género, sino que también ofrece una relectura crítica y contemporánea que contempla la compleja interacción entre eros y tánatos, invitando a reflexionar sobre cómo el cine puede ser tanto una experiencia visceral como un vehículo para cuestionar normas sociales y culturales.
