Nicolas Winding Refn, conocido por su trabajo en películas como Drive, compartió en el Festival de Cannes que estuvo clínicamente muerto durante 25 minutos a causa de una insuficiencia cardíaca que puso en riesgo su vida. El episodio ocurrió cuando su corazón y pulmones comenzaron a fallar, situación que obligó a una cirugía de emergencia para mantenerlo con vida.
El cineasta explicó que, durante ese tiempo crítico, la sangre circulaba en sentido contrario y sus pulmones se llenaban de sangre, condiciones que hicieron a los médicos dudar de su supervivencia. Sin embargo, la destreza del cirujano fue decisiva. Refn comparó al médico con un actor de acción por la precisión y habilidad que tuvo para intervenir y reparar el daño en su corazón.
Este suceso marcó un punto de inflexión para él, pues antes de la operación sentía que había llegado al final de su carrera. La experiencia le permitió valorar una segunda oportunidad en la vida, impulsándolo a retomar su creatividad y preparar su nueva película, Her Private Hell, que presenta un tono significativo y sensual, alejado de alegorías excesivas.
La trama de este nuevo filme gira en torno a la vida de actrices que quedan atrapadas en una torre futurista, víctimas de un asesino en serie mientras esperan ser rescatadas por un soldado. La historia, coescrita con la joven Esti Giordani, fusiona elementos propios del género giallo con una atmósfera neaónica y densa.
Además, Refn reconoció que su capacidad para narrar historias ha sido cuestionada anteriormente, aunque él se mostró seguro de su talento como contador. El proceso vital que atravesó le ha dado un nuevo impulso creativo y una perspectiva distinta para su obra.
