Passenger relata la experiencia de una joven pareja que, tras un accidente de coche, descubre que no están solos: una presencia maligna conocida como El Pasajero los persigue durante su viaje en autocaravana. Esta premisa concentra suspenso y elementos sobrenaturales que sostienen la tensión a lo largo de la película.

Dirigida por el noruego André Øvredal, conocido por títulos como La autopsia de Jane Doe y Scary Stories to Tell in the Dark, Passenger muestra un buen manejo del género y un ritmo ágil, aprovechando su duración cercana a los noventa minutos para mantener la atención sin excederse.

El reparto combina nombres conocidos y nuevos talentos: Melissa Leo aporta solidez con su amplia trayectoria, mientras que Jacob Scipio y Lou Llobell construyen una dupla creíble y efectiva, lo que enriquece la dinámica del filme. La elección de actores menos famosos ayuda a cimentar la atmósfera inquietante, un recurso habitual en el cine de terror para aumentar la credibilidad y el impacto.

El filme comienza con un tono marcado y una estructura que favorece la tensión progresiva. Aunque incluye varios sustos oportunos que aportan emoción, la amenaza principal, El Pasajero, pierde parte de su fuerza cuando finalmente se muestra, limitando la sensación de miedo. Esta ausencia de horror más profundo podría haber explotado mejor el terror psicológico, un terreno en el que Øvredal ya ha demostrado habilidad.

Passenger, aunque no brilla como un clásico del género, cumple con ofrecer una experiencia sólida y estilizada, ideal para quienes prefieren historias de terror compactas y con una atmósfera consistente, pero sin grandes sobresaltos inesperados.