El estreno de Supergirl representa un revés significativo para el renovado universo cinematográfico de DC bajo la dirección de James Gunn y Peter Safran. A pesar de la buena recepción que tuvo la última película de Superman, la propuesta centrada en Kara Zor-El no consiguió atraer al público de forma contundente, perdiendo fuerza incluso ante producciones con menor presupuesto o de otros géneros.

En Estados Unidos, Supergirl solo recaudó aproximadamente 38 millones de dólares durante su primer fin de semana, una cifra que no solo queda por debajo de las estimaciones iniciales, sino que también genera incertidumbre en cuanto a la viabilidad comercial del proyecto. A nivel global, la película acumuló cerca de 68 millones, un resultado que, aunque podría considerarse adecuado para otros géneros, se muestra insuficiente en un mercado saturado de superhéroes y grandes producciones.

La competencia este verano ha puesto en evidencia las dificultades que enfrenta DC. Producciones como Toy Story 5 dominaron con comodidad, mientras que en España el debut de Supergirl quedó relegado a la tercera posición en la taquilla, superado además por una cinta de terror de bajo presupuesto con gran éxito viral. Este contraste refleja un cambio en las preferencias del público, quien actualmente parece más selectivo y menos dispuesto a apoyar cualquiera de las propuestas dentro del género.

Uno de los factores que profundizan la problemática es el alto costo de la película. Con un presupuesto estimado entre 170 y 186 millones de dólares, sumados a gastos significativos en marketing, Warner Bros. necesitaría que la cinta supere los 400 millones para obtener beneficios. Este escenario agrega presión sobre los responsables del proyecto, que ahora enfrentan el reto de captar una audiencia más crítica y diversa.

Además, las críticas especializadas fueron moderadas, con una aprobación alrededor del 56% en portales de referencia. Tal recepción no solo dificulta la formación de un boca a boca positivo, sino que también cuestiona la fuerza narrativa y comercial de Supergirl como figura central para el futuro del DCU.