Beatriz de Silva, cineasta nacida en Cáceres y criada en Badajoz, irrumpe en el largometraje con Todos los colores, una película que aborda la adolescencia desde una mirada fresca y sin estigmas sobre la discapacidad. La historia se centra en Belén, interpretada por Mafalda Carbonell, una joven fuerte y líder que descubre el atletismo en silla de ruedas, poniendo en juego su relación con su cuerpo y sus propias limitaciones.

La película, que ya se exhibe en varias salas de España aunque no llegará de momento a los cines de Badajoz, fue producida por Atresmedia y cuenta en su elenco con nombres como Silvia Abril, que interpreta a la madre de Belén, y Eva Moral, atleta paralímpica que encarna a Laura, la entrenadora que guía a la protagonista en su nuevo desafío. Este enfoque parte de la intención de la directora de presentar la discapacidad como una característica más —no el tema central— para reflejar una inclusión más auténtica.

Durante el guion, Beatriz de Silva se inspiró en sus propias vivencias, ya que en su infancia tuvo amigas con discapacidad cuya representación en el cine era prácticamente inexistente. De esta experiencia surgió una historia que retrata los vaivenes emocionales de los 17 años, como el despertar afectivo, la búsqueda de identidad y la amistad, desde un enfoque que evita el sensacionalismo o el enfoque panfletario.

Aunque la trama emociona con su conexión con Badajoz, el rodaje se realizó en Madrid, decisión vinculada a la logística de producción y las características del reparto principal, que durante la filmación era joven. Además del trío principal, el casting incluye a Claudia Mora, Amalia Martos, Carlota Jiménez, Iván Luengo, Israel Arpa, Javier Tolosa, Edu Rejón y una colaboración especial de Leonor Lavado.

Esta propuesta marca un paso significativo en la representación de la discapacidad en el cine español, sumando un relato que normaliza esas experiencias y las integra en una historia universal sobre el crecimiento y los desafíos adolescentes.