Toy Story 5 se ha convertido en un fenómeno global poco después de su estreno, capturando la atención tanto del público familiar como de quienes debaten sobre la influencia de la tecnología en la infancia. La película retoma la historia años después de Toy Story 4, para plantear un dilema contemporáneo: la competencia entre los juguetes tradicionales y los dispositivos electrónicos que llegan al mundo de los niños.
La trama se centra en Bonnie, la niña que posee a los juguetes, quien recibe como regalo una tableta llamada Lilypad. Preocupados por las dificultades de la niña para socializar, sus padres esperan que el dispositivo facilite esta tarea, pero la realidad es que Bonnie se aleja cada vez más de sus juguetes y del juego imaginativo que antes disfrutaba. Este distanciamiento genera una reacción inmediata en los juguetes, en especial en Jessie, que revive el miedo al abandono. Woody regresa para apoyar a sus viejos amigos y juntos enfrentan esta nueva amenaza que representa la tecnología.
Lejos de rechazar la tecnología, la película ofrece una reflexión equilibrada sobre su uso, mostrando cómo puede convertirse en un refugio que desplaza las relaciones reales y la imaginación. La interacción de Bonnie con sus juguetes se expresa con secuencias de animación que recuerdan a los estilos artesanales, contrastando con las escenas dominadas por la pantalla digital, donde la creatividad parece apagarse. Este enfoque conecta con la preocupación actual de padres y educadores acerca del tiempo excesivo que los niños pasan frente a dispositivos digitales.
Un punto destacable es la introducción de personajes vinculados a este universo digital, como la tableta Lilypad, cuyo diseño contiene un guiño a Apple: la interfaz reproduce elementos visuales característicos del sistema macOS, incluyendo botones y una terminal con códigos Python, detalles que provocaron un eco favorable entre los aficionados de Pixar y la tecnología. Este tipo de referencias no es nueva en el estudio, que en el pasado integró homenajes a Apple en películas como WALL-E y Cars.
El éxito en taquilla acompaña a esta propuesta temática. En apenas tres semanas, Toy Story 5 ha acumulado ingresos superiores a 800 millones de dólares en todo el mundo, consolidándose como un título clave para Pixar en el contexto contemporáneo y ampliando la discusión sobre cómo los juguetes y la tecnología conviven en la infancia.
