La última entrega de Disney Pixar, Toy Story 5, se ha posicionado como un fenómeno en la taquilla tras su debut, alcanzando una recaudación récord en Norteamérica. Solo en esta región, la película generó ingresos superiores a los 160 millones de dólares durante su primer fin de semana, superando largamente a otros estrenos del año.
En el ámbito global, Toy Story 5 sumó cerca de 150 millones de dólares adicionales en mercados internacionales, totalizando más de 310 millones de dólares en apenas tres días. Esta cifra no solo supera el presupuesto estimado de la producción —alrededor de 250 millones de dólares—, sino que también marca un hito de éxito comercial para la saga.
El filme mantiene a sus personajes clásicos, con las voces de Tom Hanks, Tim Allen y Joan Cusack, y presenta un nuevo antagonista tecnológico en forma de un dispositivo llamado Lilypad, que desafía la dinámica tradicional de los juguetes y la relación con su dueña Bonnie. Este enfrentamiento entre lo clásico y lo digital refleja temáticas actuales sobre la evolución del entretenimiento infantil.
Además del desempeño económico, Toy Story 5 ha logrado excelentes valoraciones críticas y de público: en Rotten Tomatoes, la película registra un 93% de aprobación por parte de los críticos, con un incremento respecto al estreno, y un 95% en la puntuación otorgada por la audiencia. Estas cifras testimonian no solo la calidad técnica y narrativa de la producción, sino también su recepción positiva entre diferentes grupos de espectadores.
