Bella Hadid volvió a ser protagonista en la alfombra roja del Festival de Cine de Cannes acompañada por su hermano Anwar Hadid. La pareja llegó tomada de la mano a la proyección de la película Garance, marcando así la primera aparición oficial de Bella en esta edición del festival.

Para esta ocasión, la modelo eligió un vestido plateado de Prada, confeccionado a medida, que destacaba por su corte strapless y cuerpo estilo corset ajustado a su figura. El vestido, hecho en satén, presentaba un delicado detalle de cristales en el escote y se complementaba con una capa a juego y zapatos blancos. En cuanto a la joyería, Bella optó por piezas de Chopard, entre ellas aretes de diamantes estilo candelabro y grandes anillos, que resaltaron su presencia en la gala.

Su peinado consistió en un moño pulido hacia atrás, que junto con un maquillaje sencillo puso en primer plano su bronceado natural conseguido durante su estancia en la Riviera Francesa. Días antes, la modelo había sido vista disfrutando de un momento de relajación en barco y en la playa con amigos.

El color plateado se convirtió en la constante en los looks de Bella durante el festival. Su llegada a Cannes fue con un conjunto claramente inspirado en los años 90, también de Prada, que combinó una blusa sin mangas con cierre y pantalones capri a juego, complementados por zapatillas deportivas metálicas de Puma. Este estilo futurista y deportivo lo realzó con accesorios en mezcla de metales como pulseras, anillos, reloj dorado y pendientes de diamantes, acompañados por lentes de sol con marco plateado y un bolso de cuero negro.