La productora independiente A24 enfrenta críticas tras anunciar una colaboración con Google para desarrollar tecnologías basadas en inteligencia artificial aplicadas a la producción cinematográfica. Este acuerdo, valorado en decenas de millones, genera preocupación sobre cómo impactará en la identidad creativa del estudio, reconocido por su estilo innovador y característico.
El contexto inmediato de esta controversia es el reciente éxito de Backrooms, película dirigida por el joven Kane Parsons, que recaudó cientos de millones globalmente con un presupuesto modesto. Paradójicamente, Parsons se ha expresado públicamente en contra del uso de la IA generativa, calificándola como un síntoma de decadencia cultural y económica, no de verdadera innovación.
Este conflicto se enmarca en un debate más amplio dentro de la industria del entretenimiento, donde la integración de IA despierta temores sobre el control creativo, la seguridad laboral y el apoyo o reemplazo de los artistas humanos. Además, la IA implica desafíos ambientales debido a la alta demanda energética y de recursos hídricos que requieren los centros de datos para su funcionamiento, lo que puede tensionar las comunidades y afectar la sostenibilidad.
Desde A24, la alianza fue descrita como una asociación de investigación limitada, con la intención de participar activamente en la evolución de estas herramientas en lugar de quedar al margen. Sin embargo, numerosos usuarios y seguidores expresan desconfianza y cuestionan si esta dirección supone el fin de una era para este estudio independiente, comparándola con procesos similares de absorción corporativa en otros sellos históricos.
