El seguimiento y predicción de los premios Oscar comenzó como un juego intrigante entre cinéfilos y críticos mucho antes del auge de internet tal como lo conocemos. En 1999, se creó uno de los primeros sitios dedicados exclusivamente a anticipar los resultados de la ceremonia, originado a partir de discusiones en listas de correo electrónico que datan desde mediados de los 90. La fascinación residía en entender qué factores realmente influían en las decisiones de la Academia y por qué, en ocasiones, grandes obras como Citizen Kane no obtenían galardones.
En aquel momento, la escena era mucho más reducida, con apenas unos pocos críticos culturales de renombre y con las opiniones públicas y de especialistas circulando de forma más limitada y tardía. Películas que no funcionaban en taquilla casi no tenían opciones para llegar a las nominaciones. Además, la industria todavía no había desarrollado la exhaustiva cobertura online que existe actualmente por parte de medios como The New York Times o Los Angeles Times, que hoy cuentan con plataformas dedicadas a los Oscar.
El cambio en el calendario de la entrega, que adelantó la ceremonia de finales de marzo a febrero, modificó también la estrategia de estreno de las películas. Con esta alteración, los filmes que se presentaban a último momento, después de festivales y lanzamientos significativos, tuvieron menores probabilidades de ganar el premio a Mejor Película. Los festivales se convirtieron en puntos clave para el lanzamiento y posicionamiento de los candidatos, y la visibilidad de los críticos y bloggers en estos eventos comenzó a moldear el recorrido del Oscar, no solo como observadores sino también como actores influyentes.
Desde entonces, la carrera por el Oscar dejó de ser una sorpresa para convertirse en un proceso más calculado y delineado, donde las películas que van a competir se anticipan con precisión milimétrica gracias a la cobertura exhaustiva, el análisis estadístico y la influencia de estrategias específicas de promoción. Según quienes vivieron esta transformación desde los primeros días, la anticipación es hoy más previsible que nunca, con pocos momentos para verdaderas sorpresas que alteren el escenario esperado.
