La producción de 'Divertida Mente 2' estuvo marcada por tensiones internas relacionadas con la representación LGBTQ+. Según testimonios de exfuncionarios, el estudio habría impuesto estrictas restricciones para evitar que la protagonista Riley apareciera como un personaje con una orientación diversa, incluso ordenando que su relación con otro personaje fuera lo más platónica posible.

Este ajuste en el guion y la puesta en escena respondió al temor de repetir el fracaso financiero atribuido por la dirección de Disney al beso entre personas del mismo sexo en ‘Lightyear’. De hecho, fuentes internas señalan que el filme ‘Lightyear’ fue considerado un fracaso por presentar abiertamente un afecto gay, lo que llevó a limitar cualquier muestra similar en esta producción de Pixar.

Los testimonios de al menos diez exempleados reflejan un ambiente laboral extenuante, con jornadas de trabajo superiores a los siete días por semana y asignaciones poco claras o fuera de la experiencia de los trabajadores. Además, describen una censura activa para evitar contenido relacionado con temas LGBTQ+, en un contexto donde la industria enfrenta presiones sociales y políticas como las protestas contra el proyecto de ley “Don’t Say Gay” de Florida.

En ‘Divertida Mente 2’, la relación entre Riley y Val –un personaje introducido en la secuela– sufrió múltiples ediciones para eliminar cualquier indicio romántico. Cambios en la iluminación, tono y edición buscaban evitar que el público percibiera una conexión que fuera diferente a una amistad. Esto implicó un esfuerzo significativo del equipo para ajustar las escenas y reducir cualquier connotación queer.

Una fuente explicó que, aunque Riley no es declarada explícitamente como gay en la película, ciertos elementos daban pie a interpretaciones que la celebraban como queer, pero el estudio intentó minimizar esas percepciones. Esta situación generó divisiones internas y discusiones prolongadas sobre cómo manejar la representación de la diversidad sexual en una producción de gran alcance y visibilidad.

Además de las cuestiones creativas, Pixar experimentó un proceso de reestructuración con despidos que afectaron a una parte importante de su plantilla. Esto, sumado a las demandas de horas de trabajo extremas y asignaciones imprevistas, generó un ambiente de tensión que repercutió en la moral del equipo.