La serie “Ride or Die” en Prime Video ofrece una propuesta interesante principalmente gracias a sus protagonistas femeninas, especialmente a Hannah Waddingham, quien interpreta a Judith, una asesina profesional que combina elegancia con peligrosidad. Su personaje, con una imagen cuidada que parece sacada de una pasarela, sorprende por la confianza y capacidad intimidante que transmite en sus escenas de acción.

Judith desafía órdenes en la apertura de la serie, abandonando un asesinato a distancia para realizar un ataque cuerpo a cuerpo, lo que sugiere cierta rebeldía o búsqueda de adrenalina. Sin embargo, la serie no profundiza en las motivaciones que llevaron a este cambio: si es aburrimiento, deseo de emociones fuertes o un conflicto interno relacionado con su vida personal, estos aspectos quedan sólo insinuados, sin desarrollo.

Octavia Spencer interpreta a Debbie Claybourne, amiga de Judith y la voz moral de la serie. Ella sostiene que la violencia no es la solución y predica la calma y la empatía, incluso en situaciones de amenaza real. A pesar de esto, “Ride or Die” opta por resolver sus conflictos mediante violencia extrema, con enfrentamientos sangrientos y explosiones, sin realmente poner a prueba ni transformar las creencias pacifistas de Debbie.

Además, las preocupaciones familiares de Debbie, como su rol de madre y los riesgos para sus hijos, apenas se mencionan de forma pasajera, lo que resta peso emocional a su personaje y limita el contraste entre pacifismo y violencia. La narrativa privilegia giros inesperados y cambios abruptos, dejando de lado un desarrollo más coherente y profundo de temas tan relevantes como el costo humano de la violencia o la crisis personal de Judith.

Así, “Ride or Die” es una serie que brilla gracias a la fuerza de sus actrices pero queda debilitada por una historia que prioriza el espectáculo superficial sobre la exploración de sus conflictos internos y morales.