La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta clave en la producción de cine, utilizada para efectos visuales, modificaciones vocales y hasta para recrear la imagen de actores fallecidos. Esta tendencia, aunque cada vez más visible en los últimos años, lleva en la industria desde al menos el inicio de la década pasada, transformando la manera en que se diseñan escenas y personajes.
Uno de los usos más destacados ha sido el rejuvenecimiento digital, popularizado en películas como The Irishman, que aplicó aprendizaje automático para modificar rostros y hacer aparecer más jóvenes a los actores principales. Esta técnica también se usó para crear versiones digitales de personajes infantiles, como el Baby Thor en una producción reciente que pasó desapercibida en cuanto a esta innovación. Al mismo tiempo, voces alteradas mediante IA permitieron efectos únicos, ampliando el repertorio creativo al posibilitar modificaciones vocales que antes se lograban con técnicas más laboriosas.
Además de efectos visuales, la IA ha protagonizado controversias en la industria. Empresas como OpenAI anuncian avances que podrían cambiar empleos y procesos, mientras crecen críticas hacia el uso de actores digitales generados por computadora. Algunos cineastas optan por mantener en reserva el grado de participación de la IA en sus proyectos, como ocurrió en The Fall Guy, donde su empleo fue discreto, o en títulos como Sonic The Hedgehog 3 y Deadpool & Wolverine, donde la información sobre esta tecnología ha salido a la luz solo recientemente.
No obstante, el uso de la IA generativa —aquella capaz de crear ideas, textos o imágenes desde cero mediante algoritmos— sigue siendo poco frecuente en producciones de gran envergadura. No se han reportado casos notables de guionistas o directores que hayan usado programas como ChatGPT para escribir guiones completos. Predomina el aprendizaje automático aplicado a efectos específicos, como reemplazo facial y de envejecimiento, que aunque avanzados, no implican la creación artística autónoma de la IA.
Esta combinación de innovación y cautela muestra que la industria cinematográfica explora la inteligencia artificial con interés, pero también con ciertas reservas, principalmente relacionadas con el impacto que esta tecnología puede tener en las comunidades creativas y en los criterios para premios y reconocimiento profesional.
