El cineasta iraní Asghar Farhadi, dos veces ganador del Oscar, estrenó en Cannes su película “Parallel Tales”, que plantea un complejo juego entre la ficción y la realidad. Rodada en Francia con figuras como Isabelle Huppert, Vincent Cassel y Virginie Efira, la película parte de una inspiración reconocida en el clásico “No amarás” de Krzysztof Kieślowski, pero se distancia por su enfoque más serio y menos humorístico.

“Parallel Tales” sigue la historia de un joven obsesionado con una vecina, un telescopio usado para espiar, y unos textos que circulan entre varios personajes. Esta trama entrelaza narraciones y engaños para cuestionar cómo la imaginación puede ser tanto sanadora como peligrosa al difuminar la línea entre lo real y lo ficticio. Durante parte del metraje, la película alcanza momentos disfrutables, pero se vuelve más pesada al adoptar un tono solemne que limita su impacto emocional, especialmente al compararla con los trabajos más profundos de Farhadi.

El contexto europeo de la filmación parece afectar la fuerza narrativa del director, como se ha señalado en obras anteriores rodadas fuera de Irán, por ejemplo “El pasado” y “Todos lo saben”. Este alejamiento cultural puede reducir la intensidad con la que Farhadi suele abordar sus historias. A diferencia de “Amarga Navidad” de Pedro Almodóvar, que comparte con “Parallel Tales” una reflexión sobre el arte de narrar y la relación entre realidad y ficción, el estilo de Farhadi es mucho más grave y menos accesible al humor.

Además de su estreno, en Cannes también se presentó “Fatherland” de Pawel Pawlikowski, otro filme europeo que continúa la línea estética y temática de sus películas previas, aunque esa información no se detalla en profundidad aquí.