Con «Parallel Tales», Asghar Farhadi llega al Festival de Cannes presentando un drama que examina cómo la realidad y la ficción se entrelazan y afectan mutuamente. La película, rodada en Francia y protagonizada por Isabelle Huppert, Vincent Cassel y Virginie Efira, se enfoca en un joven obsesionado con una vecina que utiliza un telescopio para espiarla, en medio de un entramado de textos que circulan entre varios personajes. Esta construcción narrativa va más allá de un simple relato romántico para abordar la compulsión por contar historias y cómo esta puede resultar tanto sanadora como peligrosa.

Lejos de parecerse demasiado a «Amarga navidad», de Pedro Almodóvar, que también compite este año por la Palma de Oro, la película de Farhadi establece un paralelismo sólo en la temática de la ficción versus la realidad, pero con tonos muy distintos. Mientras el filme de Almodóvar incorpora humor, «Parallel Tales» mantiene un tono serio y solemne que en algunos momentos se vuelve pesado y menos profundo en comparación con sus obras anteriores premiadas, como «Nader y Simin, una separación» y «El viajante».

El cineasta iraní confesó inspiración en la obra de Krzysztof Kieślowski, en particular en «No amarás» (1988), lo que explica la presencia de elementos como la vigilancia a través del telescopio y las relaciones entre personajes que se observan y mienten entre sí. Sin embargo, la ausencia de una verdadera ligereza o juego narrativo limita el impacto emocional, y la película se sitúa como una producción menor en la filmografía de Farhadi, que a menudo pierde fuerza al ambientar sus historias fuera de Irán, tal como ocurrió en «El pasado» (2013) y «Todos lo saben» (2018).