Asghar Farhadi, reconocido por sus dos premios Oscar, llevó al Festival de Cannes su más reciente largometraje, “Parallel Tales”, una obra que indaga en la delgada línea entre la realidad y la ficción mediante una narración intrincada. Rodada en Francia y protagonizada por Isabelle Huppert, Vincent Cassel y Virginie Efira, la película aborda cómo las historias que contamos moldean nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos.

La trama, inspirada en la película polaca No amarás (1988) de Krzysztof Kieślowski, sigue a un joven solo y obsesionado con espiar a una vecina a través de un telescopio, mientras unos textos misteriosos circulan entre varios personajes. A diferencia de la obra original, que presenta un motivo romántico, la versión de Farhadi explora una compulsión por la invención y la narración como motores de la acción.

La película teje una red de vigilancia mutua y engaños entre sus personajes para demostrar cómo la ficción puede alimentar la realidad y viceversa. En algunos momentos se presenta un tono entretenido, pero la solemnidad que impone el filme limita su profundidad emocional y psicológica en comparación con sus galardonados trabajos anteriores como Nader y Simin, una separación o El viajante.

Este nuevo proyecto confirma una tendencia en Farhadi: su narrativa pierde parte de su potencia emocional cuando traslada sus historias fuera de Irán, como también ocurrió en El pasado (2013) y Todos lo saben (2018). En “Parallel Tales”, los temas centrales son la manipulación del relato y la fragilidad de nuestras certezas, pero su tratamiento serio puede resultar menos cautivador para quienes esperan la intensidad habitual del cineasta iraní.