Durante más de una década, la plaza Llorenç Bisbal se ha convertido en un escenario de cultura y convivencia gracias a la iniciativa de Joan Vallespir, propietario del Bar Rita. Cada verano, este espacio acoge proyecciones de cine al aire libre que no solo atraen a los vecinos del barrio de Canamunt, sino también a residentes de otros lugares que buscan reconectar con un sentimiento de comunidad poco habitual en la ciudad.

El evento combina música en vivo y cine, comenzando con la actuación de Pere Andreoy y Josep Alorda para ambientar la velada antes de la proyección. Entre las películas seleccionadas, destaca «La Cena», una comedia política que busca involucrar especialmente al público joven. La oferta gastronómica del bar incluye platos sencillos y caseros como hamburguesas, frankfurts y panes de trempó con lomo, queso o atún, equilibrando la experiencia cultural con opciones culinarias accesibles.

Joan Vallespir sostiene que esta iniciativa es un proyecto personal, impulsado por el deseo de devolver el apoyo y la calidez que recibió al llegar al barrio. Destaca que, desde el punto de vista económico, el cine al aire libre no resulta rentable; sin embargo, el motor que lo impulsa es el bienestar comunitario y el disfrute compartido. La proyección de este verano será la segunda y última, tras superar los desafíos técnicos relacionados con la renovación del equipo audiovisual debido a la jubilación de su proveedor habitual.

El interés de Vallespir por mantener viva esta tradición sigue vigente a pesar de las dificultades. Explica que le gustaría aumentar la frecuencia de las proyecciones si contara con apoyo externo, siempre cuidando de no saturar el espacio ni molestar a los vecinos. Al recordar momentos especiales, como la proyección de «Barbie», donde un espectador se presentó vestido como la protagonista, resalta la conexión emocional que ha logrado crear con la comunidad.

Además, Joan expresa confianza en el futuro social de Palma y en la capacidad de las personas para mejorar su entorno. Para él, este cine al aire libre representa un mensaje positivo y un acto de resistencia cultural en tiempos complejos, una forma modesta pero significativa de fortalecer el tejido social a través del disfrute compartido y el encuentro en espacios públicos.