Ryūsuke Hamaguchi presentó en el Festival de Cannes su última película, "All of a Sudden", una obra de larga duración que propone una reflexión profunda sobre la condición humana y la importancia del vínculo afectivo. Con un metraje superior a las tres horas, el filme narra la relación entre una directora de una residencia para ancianos en París y una dramaturga japonesa que enfrenta un cáncer terminal, entrelazando temas como el cuidado, la dignidad y la trascendencia de las relaciones humanas.
Esta producción, parcialmente rodada fuera de Japón por primera vez en la carrera de Hamaguchi, aborda además cuestiones complejas que van desde los efectos del capitalismo hasta la urgencia de repensar la sociedad y el papel reparador que puede tener el arte. Su trama funciona como un puente entre los temas existenciales explorados en "Drive My Car" y las preocupaciones sobre la destrucción ambiental y social presentes en "El mal no existe".
Un aspecto destacado del filme es su defensa explícita de la filosofía francesa llamada Humanitude, un método de cuidado para personas mayores que prioriza la libertad, el respeto y el vínculo humano entre paciente y cuidador. Aunque el director utiliza algunos recursos que podrían parecer didácticos o incluso excesivamente optimistas, como largos monólogos y gráficos explicativos, su narrativa mantiene un equilibrio que permite que la historia crezca en intensidad emocional y épica. La minuciosa coreografía de diálogos y la paciencia en la observación de pequeños detalles convierten lo cotidiano en una experiencia cinematográfica intensa.
Simultáneamente, el festival recibió la propuesta de Marie Kreutzer, directora que ganó reconocimiento con su revisión feminista de la figura de Isabel de Austria en La emperatriz rebelde. Su nueva película, titulada Gentle Monster, se inspira en un doloroso escándalo vinculado a uno de sus actores, acusado de posesión masiva de pornografía infantil, para abordar la temática de la pedofilia y el patriarcado. La historia sigue a una pianista que descubre que su pareja y padre de su hijo es un "monstruo", enfrentando la complejidad de esa revelación.
Ambos filmes destacan en Cannes por examinar desde diferentes ángulos las luchas íntimas y profundas que moldean la experiencia humana contemporánea, fortaleciendo el prestigio del festival como espacio para cine comprometido y de reflexión social.
