Los carteles originales de las primeras exhibiciones de películas icónicas del cine hindi se han convertido en tesoros muy codiciados en el mercado de coleccionistas, con precios que pueden superar el millón de rupias. Sin embargo, muchas de estas piezas históricas ya se han perdido irremediablemente, junto con otros objetos valiosos como vestuario, utilería y copias originales.

Un experto en historia y archivo de memorabilia cinematográfica señaló que ejemplos emblemáticos como Devdas (1935) de PC Barua, la primera adaptación cinematográfica de la novela de Sharat Chandra Chattopadhyay, y Alam Ara (1931), considerada la primera película sonora de India, no cuentan con sus carteles originales conocidos. Además, menciona la pérdida del cartel original de Dhoop Chhaon (1935), primer filme indio en utilizar playback, lo que subraya una pérdida significativa del patrimonio audiovisual.

El experto también remarca que este deterioro no es exclusivo de las primeras décadas del cine indio, ya que incluso películas de los años 70, como el romance musical Mausam (1975) de Gulzar, cuya cartelera original lleva más de tres décadas desaparecida, evidencian esta problemática de conservación.

Respecto a los valores de mercado, los carteles originales de películas muy reconocidas pueden alcanzar cifras elevadas en subastas actuales: los pósters de Sholay y Deewaar de 1975, escritos por el dúo Salim-Javed, se cotizan entre cifras moderadas pero significativas, mientras que carteles de obras tan emblemáticas como Guide (1965) o Mughal-E-Azam (1960) pueden superar los 500 mil rupias. El cartel de Pyaasa (1957), un drama trágico dirigido por Guru Dutt, alcanza precios aún más altos, cerca de un millón de rupias, debido a su extrema rareza.

El experto explica que distinguir un cartel original de uno reeditado es posible prestando atención a la calidad y estado del papel. Los originales suelen presentar un papel de baja calidad, envejecido o deteriorado, pero con colores orgánicos vibrantes pintados a mano que capturan la esencia artística de la época. Esos detalles hacen que los carteles originales sean verdaderas piezas de arte que fascinan a los coleccionistas.

Este testimonio pone en relieve la urgente necesidad de localizar, preservar y proteger estos elementos que no solo representan la historia del cine, sino también la memoria cultural de una época irrepetible.