Fernando Franco continua profundizando en la complejidad de la naturaleza humana con su nuevo largometraje La luz. En esta película, el director andaluz se aleja del enfoque habitual centrado en las víctimas para explorar a un personaje que encarna contradicciones y oscuros secretos: Manuel, un sacerdote respetado que enfrenta denuncias por episodios de abusos pasados.

El relato parte de la decisión de Manuel de abandonar el sacerdocio justo cuando surgen estas denuncias, lo que abre un espacio para examinar la ambigüedad del ser humano y la coexistencia de bondad y maldad en una misma persona. El guionista busca mostrar a un individuo común, sin rasgos que lo hagan destacar, capaz de actos atroces, para evidenciar que el mal no siempre tiene una cara externa reconocible.

El actor Alberto San Juan, encargado de interpretar a Manuel, explicó que el director le indicó evitar cualquier sentimentalismo o intento por generar compasión hacia el personaje, porque esto podría justificar u atenuar sus crímenes. Por ello, San Juan tuvo que mantener una contención que reflejara a alguien «agradable», pero con un misterio interno inquietante, capaz de desencadenar reflexión sobre lo que la humanidad puede albergar en sus extremos.

La filmografía de Fernando Franco ha estado marcada por un intenso acercamiento a individuos complejos y sus interacciones con su entorno. Desde su ópera prima La herida, en la que retrató con gran realismo la vida de una mujer con trastorno límite de la personalidad, hasta Morir y La consagración de la primavera, sus películas procuran capturar la mutabilidad de la identidad humana según el contexto social y emocional en que se encuentra cada protagonista.

En La luz, esta mirada se vuelve aún más desafiante pues, en lugar de posicionarse del lado de las víctimas de abusos eclesiásticos, el filme se aventura en la perspectiva del victimario, proponiendo un diálogo moral y ético menos explorado en el cine. Este enfoque intenta provocar en el espectador una reflexión sobre la naturaleza contradictoria de las personas y la dificultad para entender hasta dónde puede llegar el bien y el mal dentro de un mismo individuo.