«La matanza de Texas» revolucionó el cine de terror al introducir un enfoque crudo y realista que influyó en innumerables películas posteriores. Estrenada en 1974, esta obra se apartó del horror sobrenatural para mostrar una violencia aterradora basada en la naturaleza humana, algo poco explorado hasta entonces y fundamental para la evolución del género slasher.

Dirigida por Tobe Hooper y coescrita con Kim Henkel, la película exhibió un estilo sucio y directo que reflejaba la época dorada del llamado Nuevo Hollywood, cuando los directores ganaban protagonismo en la creación cinematográfica. A pesar de su impacto en taquilla y su estatus como clásico de culto, el filme no recibió reconocimientos en premios importantes como los Oscar, opacados ese año por «El Padrino: Parte II».

Con un presupuesto modesto cercano a 100 mil dólares, la producción independiente alcanzó una recaudación cercana a los 30 millones en Estados Unidos, a pesar de las dificultades para su distribución debido a su alto contenido violento. Esta última característica limitó su respaldo comercial pero no su influencia a largo plazo.

La historia gira en torno a un grupo de jóvenes que viajan para visitar la tumba profanada de un abuelo, recogiendo a un misterioso autoestopista. Al quedarse sin gasolina, buscan ayuda en una casa aislada donde enfrenta un horror inimaginable, caracterizado por escenas de violencia sádica que marcaron un nuevo estándar para el cine de terror.

Esta combinación de narrativa social, atmósfera basada en el terro realista y personajes inquietantes impulsó a «La matanza de Texas» a convertirse en pionera del género slasher, influenciando franquicias actuales y próximas producciones de terror, que ahora renacen en distintas plataformas de streaming.