El verano de 1913 marcó un cambio radical en la oferta de entretenimiento en Xàtiva con la llegada de los largometrajes al cine del León, ubicado en la Casa Modernista de Hilario Botella. Este cine fue pionero en descartar los tradicionales espectáculos de varietés —como cupletistas, bailarinas y ventrílocuos— para centrarse exclusivamente en películas de larga duración, un formato que comenzó a captar la atención de un público más amplio y cultural.

La primera gran proyección fue la película francesa Los Miserables, basada en la novela de Víctor Hugo, con una duración cercana a las tres horas y una extensión de más de 5000 metros de celuloide. Debido a su largo metraje, las sesiones se dividieron en tres días consecutivos, con acompañamiento musical a cargo de un sexteto de cuerda dirigido por Rafael Català. Esta modalidad evidenció que el cine podía atraer y sostener el interés de espectadores sin la necesidad de intermedios o actuaciones paralelas.

El cambio también respondía a la opinión de críticos locales, como Bohemio Gris, quien reprochaba la baja calidad de las varietés y destacaba que sólo unas pocas artistas lograban mantener el interés del público. Así, el cine del León se convirtió en un lugar donde la cultura entraba en escena para modificar las costumbres de ocio en la ciudad.

Sin embargo, la proyección de largometrajes trajo consigo nuevos riesgos de seguridad. El celuloide, material base de las películas de la época, era altamente inflamable. Esto ocasionó incidentes graves en varios cines, entre ellos un incendio fatal en Vila-real ocurrido en 1912, causado por chispas generadas en el proyector que hicieron arder la película. Estas tragedias pusieron de manifiesto la vulnerabilidad de las cabinas y la necesidad de extremar precauciones en la exhibición cinematográfica.

Hilario Botella, además de ser propietario del cine, dirigía una tienda de música donde vendía pianos y partituras, encontrando en el cine un escaparate óptimo para promocionar estos instrumentos. El auge de las películas mudas y la contratación de músicos para acompañarlas formaron parte de su estrategia para diversificar el atractivo del cine sin depender exclusivamente de animaciones en vivo.