‘El ser querido’, la más reciente obra de Rodrigo Sorogoyen disponible en Movistar Plus+, propone un enfoque audaz al narrar una tensa relación entre un director de cine renombrado y su hija actriz con la que ha estado distanciado por años. La película comienza con una confrontación directa que revela esta fractura emocional sin recurrir a sentimentalismos evidentes, sino buscando sumergir al espectador en un abismo de emociones crudas.
Tras esta apertura, la trama se traslada al ambiente del rodaje, que no funciona solo como un marco narrativo sino como un espacio donde la violencia afectiva entre los personajes se manifiesta concretamente. Las tensiones en el set, los cambios de humor del director y la desesperación creciente de la hija, interpretada por Victoria Luengo, se entrelazan con el proceso de filmación para crear un relato que combina lo íntimo y lo colectivo de manera equilibrada.
Este recurso del "cine dentro del cine" se convierte en el gran hallazgo de Sorogoyen y su coguionista Isabel Peña, que aprovechan las herramientas del medio para expresar la profundidad del conflicto familiar. La contaminación emocional entre lo que filman y lo que viven los protagonistas dota al filme de un dinamismo inusual y un nervio constante. La fotografía de Álex de Pablo y el montaje de Alberto del Campo refuerzan esta sensación de un relato vivo, cargado de una tensión que parece a punto de estallar en cualquier momento.
En este contexto, la actuación de Javier Bardem destaca como una de las más complejas y devastadoras de su carrera. Su personaje encarna con crudeza el peso de viejas heridas y la frustración de relaciones rotas, aportando un componente humano y doloroso que sostiene la trama. El trabajo actoral no se limita a su interpretación sino que dialoga intensamente con el entorno y el resto del elenco, especialmente con Luengo.
‘El ser querido’ confirma así el momento de auge del cine español contemporáneo, que sigue explorando formas innovadoras de narrar dramas personales y sociales. A través de este filme, Sorogoyen muestra cómo la esencia del cine puede volverse parte integral de la historia que cuenta, generando una experiencia que afecta tanto a personajes como a espectadores.
