La serie Spider-Noir, estrenada en un pase especial organizado por Prime Video en Madrid, ofrece una mirada inusual y cargada de nostalgia al universo de Spider-Man. El primer episodio se proyectó en una versión en blanco y negro genuina, bajo el nombre Authentic Black & White, mientras que el segundo capítulo se presentó a todo color con el formato True-Hue Full Color. Esta elección estilística refuerza la atmósfera del drama detectivesco que la producción busca transmitir, alejándose de los convencionalismos del streaming superheroico actual.
Lejos de la típica narrativa de superhéroes centrada en poderes y disfraces, Spider-Noir se presenta como un homenaje al cine negro de los años treinta y cuarenta, evocando a figuras legendarias como Humphrey Bogart y Lauren Bacall. La serie retoma un personaje poco conocido que nació en un cómic alternativo de 2009 dentro de la línea Marvel Noir, donde Spider-Man se reinventa como un vigilante sombrío en una ciudad corrupta y oscura, fiel a las convenciones del pulp y el cine negro clásico.
El origen de esta versión se remonta a la miniserie Spider-Man: Noir, ambientada en 1933, que mostraba a Peter Parker enfrentándose a la mafia y la corrupción política en una Nueva York alternativa, con personajes reconocibles pero retratados desde una óptica más sombría y adulta. Esta narrativa fue redescubierta desde su aparición en la película animada Spider-Man: Un nuevo universo, donde Spider-Man Noir apareció como uno de los universos alternativos de la saga y contó con la voz de Nicolas Cage.
Para esta serie, Cage no solo repite su papel como la voz del protagonista, sino que se involucra en una propuesta que busca valorizar el sabor antiguo del cine clásico, incorporando detalles como la alternativa entre blanco y negro y color para enfatizar el contraste y la atmósfera tensa. Este enfoque marca un distanciamiento claro de otras producciones contemporáneas que tienden a la sátira o la crítica social directa, presentando en cambio un relato más introspectivo y de género.
