Diego Luna dejó a un lado su faceta de protagonista en la serie “Andor” para presentar en Cannes su debut como director con la película Ceniza en la boca. La cinta, que aborda temas migratorios a través de la historia de una joven que enfrenta el racismo y la misoginia en España, fue recibida con una ovación que se extendió durante cinco minutos, en un fuerte reconocimiento por parte del público y colegas como Gael García Bernal y Alfonso Cuarón.
La trama sigue a Lucila, interpretada por Anna Díaz, quien junto a su hermano menor viaja a reunirse con su madre emigrante en España. La narrativa revela las dificultades cotidianas y la lucha por la emancipación personal, destacando las tensiones que genera el choque entre sus raíces y las exigencias del nuevo ambiente.
Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes, destacó que el comité de selección quedó profundamente marcado por la fuerza de Ceniza en la boca desde su primera visión meses atrás. Luna agradeció a las productoras Inna Payán y Valérie Delpierre por confiar en el proyecto desde sus inicios y describió el proceso de realización como una experiencia plena de libertad.
Este estreno reafirma la trayectoria de Diego Luna, quien inició su carrera actoral en la infancia con múltiples papeles que lo consolidaron en el cine y la televisión internacional. Más allá de la actuación, ha dirigido documentales y largometrajes como “J. C. Chávez”, “Abel”, “César Chávez” y “Mr. Pig”, consolidando su versatilidad artística en la industria cinematográfica.
La película también promueve una reflexión sobre la realidad migrante y las complejas dinámicas familiares que surgen en contextos de desarraigo y búsqueda de oportunidades. Adriana Paz, protagonista y reconocida actriz mexicana, acompaña a Luna en la alfombra roja, representando este relato que ya se posiciona como un referente del cine social contemporáneo.
