Netflix presentó “No tengo miedo”, una miniserie de crimen y suspenso ambientada en el México rural de 1986, durante la euforia por la Copa Mundial de Fútbol celebrada en el país. La trama sigue a Miguel, un niño de diez años que descubre a un niño secuestrado en un agujero oculto cerca de su comunidad, iniciando una amistad que destapará la corrupción y violencia que acechan en su pueblo.
Dirigida por Ernesto Contreras, la serie adapta la novela italiana Io non ho paura de Niccolò Ammaniti, trasladando la historia de la Italia de los años setenta a México en los años ochenta. La producción conserva el espíritu del thriller psicológico original, donde el verdadero miedo surge de la sombra de los adultos y sus secretos, y no de lo sobrenatural.
La serie sitúa al espectador en un contexto marcado por dificultades económicas y la vida rural, mientras muestra cómo la inocencia de Miguel se enfrenta a realidades oscuras. El suspenso crece cuando el niño intuye que los responsables del secuestro podrían ser personas cercanas, incluso habitantes del pueblo.
Entre el elenco destacan Aldo Emiliano Navarro como Miguel y Yago Andreu como Felipe, el niño secuestrado. Junto a ellos participan Luis Alberti, Fátima Molina, Yoshira Escárrega, Nora Huerta y Humberto Busto, entre otros actores consolidados y nuevas promesas del cine mexicano.
La adaptación no solo recrea la tensión del original, sino que incorpora elementos propios de la cultura y época mexicanas, logrando un thriller con ambiente local y una narrativa que cuestiona la inocencia en un entorno marcado por la violencia y la corrupción.
