La serie Bridgerton introdujo un cambio significativo respecto a la saga literaria en la que se basa: el personaje Michael fue reinterpretado como Michaela, lo que dio lugar a la primera relación homosexual de la producción en pantalla. Esta modificación ha provocado división entre los seguidores, especialmente quienes han leído los libros de Julia Quinn.
En la trama original, Michael se convierte en el segundo esposo de Francesca Bridgerton tras la muerte de Lord John Stirling. Sin embargo, en la serie, Lord John está casado con Francesca, mientras que Michaela, su prima, reaparece para generar un vínculo emocional que evoluciona hacia una relación amorosa entre ambas mujeres.
La creadora de la serie, Jess Brownell, explicó que su decisión responde a su vivencia personal como mujer queer y a la intención de reflejar en pantalla relaciones fundamentadas en la amistad, el respeto y la confianza, más allá de la pasión tradicional. Por su parte, Julia Quinn reconoció inicialmente dudas sobre el cambio, pero avaló la transformación luego de asegurarse de que se mantendría la esencia y profundidad de los personajes y sus vínculos en la historia.
Quinn destacó además que la conexión entre Francesca y Michaela representará en la serie la narrativa más cargada de emociones intensas, manteniendo la importancia del amor que Francesca sentía por Lord John.
Este giro ha generado reacciones mixtas en la audiencia: muchos celebran la mayor diversidad e inclusión en la representación, mientras que otros lamentan la alteración de un personaje clave que consideran fundamental en el desarrollo original.
