Paweł Pawlikowski, reconocido director ganador del Óscar por "Ida", compite en la 79ª edición de Cannes con "Fatherland", un filme que aborda la Europa de posguerra a través del exilio y la división de Alemania. La historia se centra en Klaus Mann, hijo del Nobel de Literatura Thomas Mann, y en el legado familiar marcado por la fractura política y emocional que provocó uno de los períodos más convulsos del continente.

La película inicia con un plano largo que muestra uno de los últimos instantes de vida de Klaus, lo que establece un tono contemplativo para el relato. A partir de ahí, se desarrolla el viaje del escritor Thomas Mann y su hija Erika por las dos Alemanias divididas tras el conflicto mundial, mientras la incertidumbre sobre el destino de Klaus persiste. El país aún devastado aparece como un personaje más, reflejando una sociedad fracturada entre el pasado nazi y un futuro incierto.

El director mantiene en "Fatherland" su estilo característico, con un formato 4:3 que aporta un aire expresionista y clásico. Esta elección formal se une a una narrativa que revela tanto la dimensión pública, representada por la figura de Mann como intelectual exiliado, como la privada, en la que el sufrimiento familiar y la nostalgia por el hogar perdido cobran protagonismo. El filme dialoga con las preocupaciones de las obras previas de Pawlikowski, pero cambia su perspectiva hacia el drama de un núcleo familiar marcado por la historia.

Esta producción es una mirada profunda y contenida sobre la fragilidad de fronteras, acuerdos y afectos en un continente que intentaba recomponerse tras la peor guerra conocida. La figura de Thomas Mann, admirador de Goethe y símbolo de la intelectualidad alemana, sirve como hilo conductor para explorar no solo el contexto histórico, sino también las emociones y los dilemas de quienes vivieron la diáspora cultural y personal causada por el nazismo y la Guerra Fría.

Con "Fatherland", Pawlikowski ratifica su lugar como un cineasta capaz de manejar con maestría tanto los recursos formales como temáticos del cine de autor europeo. Su propuesta en Cannes destaca por la sutileza y profundidad con que aborda el exilio y la reconstrucción de identidades en un mundo dividido.