“Viva”, el primer largometraje dirigido y protagonizado por Aina Clotet, relata la historia de Nora, una mujer que experimenta una fuerte necesidad de vivir tras superar un cáncer. La trama se ubica en un futuro cercano marcado por la ausencia de lluvias, el deterioro de la salud mental y el avance científico orientado a prolongar la vida humana. La película fue proyectada en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, donde llamó la atención por su combinación poco habitual de temas profundos y un tono ligero, incluso cómico.
Clotet decidió adoptar el humor como herramienta clave para abordar asuntos delicados como la enfermedad y el miedo a la muerte, siguiendo un estilo que evita didactismos y pretensiones excesivas. Para ella, reírse de uno mismo resulta fundamental, además de plantear una protagonista con comportamientos erráticos que reflejan la complejidad humana más que una figura perfecta o agradable. Enfatiza que su intención no es hacer que el público la adore, sino que entienda sus miedos y equivocaciones.
Además, la directora critica la disparidad en la representación de personajes femeninos en el cine, señalando que la industria tiende a perdonar más fácilmente las fallas de los personajes masculinos. Señala la necesidad de que existan más películas con personajes femeninos que enfrenten procesos vitales complejos sin evitar cometer errores, ya que ello permite un aprendizaje. “Viva” busca transmitir fuerza, serenidad y ganas de vivir, promoviendo la piedad hacia uno mismo y la aceptación de las imperfecciones.
En cuanto a la representación del cuerpo y la sexualidad femenina, Clotet optó por protagonizar ella misma a Nora, quien aparece en varias escenas de desnudez y sexo que reflejan la realidad de una mujer con el cuerpo cambiado tras el cáncer. Esta elección refuerza la autenticidad del relato y el compromiso de la actriz con un cine que no rehúye la exposición ni los temas tabú.
