La tranquilidad de una exclusiva fiesta en Cannes se vio interrumpida por un momento de caos cuando una plataforma en la terraza del hotel JW Marriott cedió repentinamente, provocando ruido de vidrios rotos y temblores en el suelo. Los asistentes, entre ellos figuras destacadas de la industria cinematográfica, reaccionaron con diferente grado de urgencia y nerviosismo al percibir que algo grave ocurría.
Entre los invitados sobresalió la actitud proactiva del copresidente de Sony Pictures Classics, Michael Barker, quien se movilizó para ayudar a quienes intentaban refugiarse en un lugar seguro, dirigiéndolos hacia una plataforma elevada y estable. Mientras algunos corrieron hacia las salidas, otros permanecieron en la fiesta y continuaron celebrando tras la resolución inmediata de la situación.
El evento, organizado por Variety para homenajear al director del festival, Thierry Frémaux, prosiguió en un área contigua junto a la piscina, donde Frémaux aceptó su distinción con una frase que evocaba la colectividad del festival: "Cannes no es mi Cannes. Es nuestro Cannes".
Durante el incidente, se escucharon distintas percepciones sobre la gravedad del momento; algunos asistentes consideraron exagerado huir al punto de evitar el uso del ascensor, mientras otros bromeaban sobre la reacción de “supervivientes” ante lo ocurrido. Destacadas personalidades, como la directora del Red Sea Film Festival y una conocida ejecutiva de Netflix, decidieron quedarse y seguir con la celebración, evidenciando diferentes umbrales de tolerancia al riesgo dentro del entorno festivo.
Como contexto, la terraza donde sucedió la emergencia está ubicada en el sitio donde antes se encontraba el Palais histórico de Cannes, espacio tradicionalmente dedicado a las premieres del festival. La jornada se enmarcó además en la programación especial del festival, que incluyó retrospectivas de destacados filmes como “The Fast and the Furious” y clásicos cineastas como Stanley Kubrick.
